31 de agosto de 2015

Daroca: una lección de historia apta para niños

'Puerta Baja': uno de los accesos a la seductora villa de Daroca
A menudo cuando viajamos con niños nos fijamos únicamente en la presencia de actividades y parques infantiles, y olvidamos dos elementos esenciales para casi todos los pequeños: la curiosidad y, sobre todo, la imaginación. Por eso os proponemos una visita a Daroca, un pequeño pueblo de Zaragoza en el que se respira historia medieval.
¿Qué niño/a no se deja seducir por historias de castillos, murallas y torreones? En este pueblo de 2.300 habitantes, que conserva su vieja muralla en excelentes condiciones, los niños encontrarán muchos puntos de interés. Sólo necesitan nuestro estímulo. Y para conseguirlo no está de más saber algunas cosas sobre la historia de Daroca.
Lo más importante es su ubicación: Daroca estaba en pleno Camino Real, en la ruta que enlazaba Madrid con Cataluña. Por aquí pasaban -y descansaban- los reyes de diferentes épocas, desde los Reyes Católicos hasta Felipe V, pasando por otro muchos monarcas. Esta misma condición de enclave estratégico la hizo atractiva para los árabes, que la ocuparon durante varios siglos (hasta que Alfonso el Batallador la recuperó).
Durante mucho tiempo, Daroca fue un punto clave en la península, y por tanto un codiciado objetivo militar. De ahí sus poderosas murallas, que aún a día de hoy envuelven toda la villa. En 1357, Pedro I de Castilla fracasó en su intento de apoderarse de este enclave, y esa resistencia le valió a daroca el nombre de 'Puerta Férrea de Aragón'.
Iglesia de Santo Domingo (s.XII)
Otro punto interesante es la iglesia de Santo Domingo, del siglo XII, considerada por varios expertos como el ejemplo más antiguo de mudéjar aragonés (ahí es nada).
A los niños no se les quedará ninguno de estos hitos históricos, pero sin duda les encantará contemplar la Puerta Baja, con sus imponentes torreones cuadrangulares. La calle que atraviesa el pueblo está totalmente empedrada, lo que le da al pueblo una fuerte personalidad medieval. Y si esto falla... siempre nos queda -ahora sí- el parque infantil que hay junto a la Fuente de los veinte caños.
Si queréis alojaros en Daroca, hay bastantes opciones. En este enlace encontraréis varias propuestas.

Daroca cuenta con un vistoso parque infantil...
Fuente de los veinte caños, construida en 1639 para impresionar a los visitantes



25 de agosto de 2015

Mundobriga: viajar a África en el corazón de Aragón

El dormitorio Kenia es toda una experiencia para los niños
Viajar es una de las grandes pasiones de los impulsores de Mundobriga, y así decidieron reflejarlo en la casa rural que hace aproximadamente un año abrieron en Munébrega, un pequeño pueblecito de 400 habitantes en la provincia de Zaragoza. Seducidos por su original apuesta, decidimos explorar este verano su casa rural, y la verdad es que no nos equivocamos.
Cuando viajas a una casa rural, lo habitual es encontrarte con una decoración rústica, que te transmita la esencia natural del entorno. Por eso son habituales las azadas, las bridas, las ruedas de molino... La propuesta de Mundobriga es diferente: lo que nos proponen es una doble experiencia: por un lado, la tranquilidad de una casa rural. Por otro -y aquí radica su originalidad- un viaje por los cinco continentes. La casa cuenta con cuatro apartamentos, cada uno de ellos ambientado en un continente: África, Asia, Oceanía y América.
Hall de entrada a la casa
Nosotros escogimos África, un apartamento con capacidad (real) para 4-7 personas. Está decorado con una divertida y ecléctica combinación de objetos del continente: desde un 'sarcófago' de Tutankhamon hasta una cocina árabe, pasando por un baño jornado. Lo mejor para los niños es el 'dormitorio Kenia'.
Ya en la toma de contacto nos llamó la atención el contacto cercano de Marta, la gerente de la casa. Como madre y viajera, se nota que sabe de lo que habla cuando te aconseja sobre lugares para visitar, restaurantes para comer o, sencillamente, planes para hacer con los niños. El equilibrio entre proximidad y profesionalidad son una baza imprescindible para el éxito de cualquier alojamiento, así que auguramos un buen futuro a esta casa rural.
Una vez allí, comprobamos que la casa es tal cual nos habían contado: ya en el 'hall', que más bien es un zaguán, encontramos una atmósfera muy acogedora: un confortable sofá a la izquierda, un mueble con información de la zona a la derecha y relojes con diferentes horas del mundo -el toque cosmopolita-. En esta planta hay también un gran comedor con cocina y un acceso directo al patio, donde está la piscina infantil y una zona de descanso.
Patio con piscina para niños
Pero lo mejor es lo que tenemos justo delante: las escaleras de madera -39 escalones, como en la película de Hitchcok- que recorren las diferentes plantas de la casa. Mientras las subimos iremos encontrando las diferentes estancias y apartamentos, incluyendo una bien surtida sala de juegos, una pequeña biblioteca de viajes y, por fin, arriba de todo, un solárium y un 'palomar' con vistas.








Mundobriga con niños pequeños
Sala de juegos con billar y TV
Si vais con niños pequeños (2-3 años o menos), tened presente que el apartamento África tiene dos pisos, y el de arriba -dormitorio Kenia- está pensado para ellos. Además de dos niños, caben también dos adultos. Si tenéis previsto que duerman solos con estas edades, pensad que podrían tropezar al bajar por la escalera a medianoche -tiene barandilla 100% segura, pero si son pequeños es complicado controlarlo-. En este caso, quizá es mejor optar por otro apartamento de una sola planta, o bien poner con los niños a un adulto (insisto: únicamente si son muy pequeños; a partir de 3-4 años, o menos si tienen destreza, se manejarán sin problemas por todo el apartamento).
Mundobriga ofrece cunas de viaje y se aprecia una muy buena predisposición a echar una mano con los pequeños.

Sobre Munébrega
Acceso a la casa, en la calle Mártires
Munébrega es un pequeño pueblo de 400 habitantes situado a 15 km de Calatayud y a otros tantos kilómetros del Monasterio de Piedra. La gente del pueblo es amable con los visitantes -esto no siempre ocurre- y a pesar de las reducidas dimensiones del municipio, tiene algunos atractivos culturales interesantes, como la iglesia de estilo mudéjar o el Camino del Cid, que pasa por Munébrega y del que encontraréis información en la propia casa (de hecho, os sellarán el 'pasaporte' del camino si os interesa).




Lo mejor
Vistas de Munébrega desde lo alto de la casa
- Los apartamentos son amplios y confortables, y ofrecen una inspiradora atmósfera de viaje sin perder las esencias rurales de la casa. En nuestro caso, los niños disfrutaron con el 'campamento' que encontraron en plena 'sabana' africana. Además, están bien equipados con todo lo necesario: desde útiles de cocina hasta cafetera, secador y otros muchos detalles.
- Las vistas: no os perdáis las vistas del pueblo desde el palomar de lo alto de la casa. Además, es un excelente lugar para tomar unas copas y disfrutar de la puesta de sol o del espectáculo del cielo estrellado.
- El patio-jardín: un acierto para los que vamos con niños. Aquí pueden jugar a sus anchas y bañarse en la pequeña piscina mientras los adultos charlan, se relajan o leen un libro porque se trata de un espacio acotado.
- La atención personal: como ya hemos comentado, es uno de los puntos fuertes de la casa.
- El secreto de la casa. No os diré cuál es, pero si vais, preguntad a Marta por él. Si tenéis instinto explorador, ¡os encantará!

Inconvenientes
Todo alojamiento tiene necesariamente inconvenientes... y difícilmente hay excepciones. En este caso, son inconvenientes menores, pero ahí van:
- La piscina de la casa es pequeña -una piscina desmontable-, lo que te obliga a ir a las piscinas del pueblo (que por otro lado están realmente bien, con amplitud, limpieza, buen precio y bar). Este es un pequeño handicap si buscáis un destino típico de verano.
- La casa cuenta con un sinfín de elementos decorativos que embellecen y ayudan a crear una atmósfera creativa en toda la casa. Algunos de estos objetos son delicados, y hay que tener cuidado de que los niños no los manoseen más de lo necesario -nos consta que la casa es muy tolerante en este aaspecto-.